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Una huella de voz es un patrón vocal que permite a LINA reconocer quién está hablando. Sin ella, la transcripción dice «Hablante 1» y «Hablante 2».
Una huella de voz es un dato biométrico. En el RGPD entra en la categoría especial del artículo 9, que exige consentimiento explícito. LINA lo pide siempre, y no crea ninguna huella sin él.

Registrar la tuya

Es la más útil y la que más se nota: hace que tus intervenciones salgan con tu nombre en todas tus consultas. Si solo vas a hacer una cosa el primer día, que sea esta.
Pantalla de huellas de voz

«Grabar mi voz» registra la tuya; «Otra persona» añade la de otros profesionales del centro.

1

Pulsa Grabar mi voz

La pantalla te da unos textos para leer.
2

Lee en voz alta, con naturalidad

Como hablarías en consulta, no como se lee un discurso. El objetivo es alrededor de 60 segundos; la pantalla te avisa cuando ya hay suficiente.
3

Da el consentimiento

Confirmas que tu huella se almacena y se usa exclusivamente para identificar tus intervenciones en las conversaciones de tu centro.
Si la grabación sale demasiado corta, LINA te lo dice y puedes volver a grabar. Mejor repetirla que quedarse con una huella pobre que luego falla.
Puedes eliminarla en cualquier momento desde esta misma pantalla.

Registrar la de otra persona

También puedes registrar la voz de personal del centro —un compañero, una enfermera que entra a menudo en tus consultas— o la de un paciente. En el caso del paciente, la huella queda vinculada a su ficha y se le reconoce automáticamente en sus consultas.
Al registrar la voz de otra persona confirmas que esa persona ha dado su consentimiento. La confirmación la firmas tú: asegúrate de que es cierta y de que queda constancia según el procedimiento de tu centro.

Alternativa sin huella

No hace falta registrar la voz del paciente para que salga su nombre. Hay dos caminos más ligeros:

Identificación por exclusión

Si la consulta está asociada a un paciente y solo hay dos voces, LINA deduce cuál es la suya. Lo indica expresamente como deducción.

Etiquetar y ya está

Al asignar el hablante puedes marcar que es el paciente solo como etiqueta, sin crear ninguna huella de voz.
Para un paciente que ves una vez, esto es suficiente y evita almacenar un dato biométrico que no necesitas.

Las huellas no salen de tu centro

Las huellas registradas en un centro solo se usan dentro de ese centro. Si perteneces a dos centros, la voz registrada en uno no se emplea para identificar a nadie en el otro: son organizaciones distintas y sus datos no se mezclan.
Esto vale también para tu propia voz: tendrás que registrarla en cada centro en el que quieras que se te identifique.